Esta semana recibí un mensaje de voz que me quebró el corazón. Del otro lado del teléfono, escuché a una mujer preciosa, con una vida llena de experiencia, decirme con la voz entrecortada: «Magie, no imagino cómo Dios podría usarme a mi edad. Ya mi tiempo pasó.»
Sé exactamente la edad de esa mujer, y sé que no es «vieja». Pero lo que me dolió no fueron sus años, sino su creencia. Y te lo comparto hoy porque sé que ella no es la única. Continuar Leyendo »
