El otro día estaba ojeando un álbum de fotos antiguas de cuando mis hijos eran pequeños. Me descubrí sonriendo sola al recordar sus primeras palabras, sus ocurrencias y sus travesuras. Desde este lado del tiempo, es muy fácil ver esos años con nostalgia y decir: «No cambiaría esos momentos por nada del mundo».
Pero si te soy brutalmente honesta, mi memoria también me trajo de vuelta a los momentos de frustración, de dudas y de un cansancio que me calaba hasta los huesos. Continuar Leyendo »
