Hay preguntas que pesan más que cualquier silencio.
Una de ellas es esta:
“¿Y ahora… por dónde empiezo?”
La hacemos cuando ya lo perdimos todo.
Cuando se fue lo que se tenía que ir.
Cuando, aunque podríamos darle muchos nombres —divorcio, duelo, fracaso, abandono—
lo que permanece es el vacío.
Muchas crecimos con la idea de que las historias terminaban en
“felices para siempre” o “hasta que la muerte nos separe”.
Pero la vida real no siempre se ajusta a esas frases. Continuar Leyendo »
