Hay una palabra que no se me sale de la mente. Y creo que hoy es para ti: DESATAR. No acelerar, no empujar, no exigirte más de lo que ya has dado. Desatar. Este es un tiempo en el que Dios está cortando aquello que ha estado alrededor de tus pies, eso que te ha hecho caminar con una mano ocupada y subir cargando lo que nunca te tocó cargar.
Tú sabes de qué estoy hablando. Continuar Leyendo »
