Creer una mentira no la convierte en verdad

Tenía diez años cuando mi familia se mudó de un pueblo pequeño a la ciudad.

Y no fue simplemente un cambio de dirección. Fue perder todo lo que conocía de un día para otro. Dejé a mis amigas de toda la vida. Dejé las calles que me sabía de memoria, los vecinos que me conocían por mi nombre desde que nací. Cambié el campo abierto por edificios que no terminaban, las caras conocidas por miles de desconocidas, el ritmo lento de un pueblo por la velocidad de una ciudad que no se detenía para que yo me adaptara. Continuar Leyendo »

Publicada el

¿Y si mi momento ya pasó?

Conozco a alguien que llevaba décadas esperando algo que todavía no había llegado.

¿Te identificas?

En su caso no era amargura lo que la sostenía. Era otra cosa. Algo más difícil de nombrar y más difícil de mantener con el tiempo.

Imagínate: te casas joven. Construyes una vida con alguien. Siete años. Y de repente, eso que estabas construyendo termina. No porque lo eligieras. Sino porque la vida a veces hace eso, llega sin avisar y cambia todo lo que creías que tenías. Continuar Leyendo »

Publicada el

El momento llegó hace tiempo. Tú todavía estás esperando el momento.

¿Alguna vez has estado en medio de una crisis y ves que nadie quiere moverse?

Que todos ven el problema. Que todos saben lo que hay que hacer. Pero nadie da el primer paso.

Yo sí conozco a alguien que estuvo exactamente ahí.

Tenía una vida ocupada. Responsabilidades. Un hogar. Cosas que atender. Y sin embargo, era a ella a quien la gente buscaba cuando nadie más sabía qué hacer. Se sentaba bajo una palmera entre dos pueblos y desde ahí resolvía lo que nadie más podía resolver. Continuar Leyendo »

Publicada el

La puerta que tiene tu nombre lleva tiempo esperando

Sé de alguien cuya historia me detuve a releer la primera vez que la encontré.

Era huérfana. Criada por un primo que la adoptó como hija propia. Sin apellido poderoso, sin nadie que la calificara para el lugar donde terminó. Y sin embargo terminó en un palacio.

Pero eso no es lo más impresionante de su historia.

Lo más impresionante es lo que hizo cuando todo dependía de ella.

Había una regla en ese palacio: nadie entraba al rey sin ser llamado. Continuar Leyendo »

Publicada el

No eres demasiado sensible, llevas demasiado sin soltar.

Un día encontré a mi hijo en la cocina. A él le encanta cocinar, así que no era raro verlo ahí, pero lo que sí me llamó la atención fue que tenía los ojos completamente rojos. Con cara de concentración total, como si nada. Me acerqué y estaba picando cebolla. Y sin pensarlo mucho le dije: «Ya que estás en esas, échate una lloradita.»

Nos reímos los dos.

Porque hay algo verdadero en esa frase que va más allá del chiste. Continuar Leyendo »

Publicada el