Para quien hace milagros con lo que tiene

Una mujer me contaba el otro día algo que muchas no dirían en voz alta.

Me contaba cómo administra la quincena. Cómo sabe exactamente cuánto entra, cuánto sale, y cuánto hay que hacer rendir para que alcance. Cómo cuando el dinero llega corto, no es porque nadie en la casa trabaje o se esfuerce, sino porque las necesidades no esperan y los números a veces simplemente no cuadran. Me contaba cómo se vuelve creativa en la cocina con lo que hay, cómo reorganiza prioridades, cómo encuentra maneras de hacer que lo poco cubra lo mucho. Continuar Leyendo »

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¿Por qué tienes compasión para todos menos para ti misma?

Hay una mujer que conozco que tiene una capacidad que me asombra.

Cuando alguien a su alrededor comete un error, ella es la primera en entender. La primera en encontrar la explicación, la circunstancia, la razón detrás de la falla. Tiene una compasión que parece no tener fondo para las debilidades de los demás. Una paciencia que no se agota. Una generosidad con el error ajeno que es, honestamente, una de las cosas más hermosas que he visto en una persona. Continuar Leyendo »

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¿Sigues jugando a las escondidas con Dios?

De niña, las escondidillas tenían una regla no escrita que nadie te enseñaba pero todos conocían.

Si te escondías demasiado bien, si encontrabas el rincón perfecto detrás del árbol más oscuro del patio, podía pasarte algo peor que perder. Podía pasarte que nadie te encontrara. Que el juego terminara sin que nadie supiera que todavía estabas ahí. Que al salir de tu escondite descubrieras que todos ya se habían ido a merendar, a sus casas, a otra cosa. Continuar Leyendo »

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¿A quién ves cuando te miras al espejo?

Te tomaron una foto hace unos días. Alguien la subió a un grupo, o la encontraste en tu teléfono, y por un segundo la miraste sin reconocerte.

Llevaba tu ropa. Tu nombre. Tu sonrisa de ese momento. Pero algo en esa imagen te dejó quieta. Porque la mujer que miraba desde esa pantalla no era la que tú recordabas ser. No era la que sentías que eras cuando cerraste los ojos por la noche.

Y pensaste: tal vez es el ángulo. Continuar Leyendo »

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¿Cuándo fue la última vez que alguien te llamó por tu nombre?

Ese domingo por la mañana, María Magdalena no fue al sepulcro a ver un milagro.

Fue a despedirse.

Fue porque era lo único que le quedaba por hacer. Había visto morir al único que la había mirado sin juzgarla. Y ahora iba a terminar de cerrar esa historia de la única manera que sabía — con más dolor, con más pérdida, con las manos vacías haciendo lo que las manos vacías hacen cuando no saben qué más hacer. Continuar Leyendo »

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