Ya no estás donde estabas, pero tampoco donde quieres estar

Hay cajas apiladas en la esquina que todavía no has terminado de desempacar.

No porque no hayas tenido tiempo. Sino porque en algún lugar de tu corazón aún no has decidido quedarte.

El nuevo lugar es tuyo, sí. Tienes las llaves. Tu nombre está en la puerta. Pero cuando alguien te pregunta cómo estás, todavía dices «estoy adaptándome», como si adaptarte fuera una etapa que pronto va a terminar y no llevas ya meses diciéndolo. Llamas «allá» al lugar donde ya no vives. Continuar Leyendo »

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¿Te miras a ti misma como yo miraba los zapatos en descuento?

Cuando era joven solía trabajar en una tienda de zapatos, y si te soy honesta, aunque pasaba todo el día rodeada de ellos, siempre me han encantado. Pero recuerdo que incluso en esa época, cuando caminaba por las vitrinas de los centros comerciales en mis ratos libres, lo primero que buscaba no eran los detalles del diseño ni el color ni la forma. Era la etiqueta del precio. De alguna manera, ese pequeño cartón lo decía todo: si algo valía la pena, si era para mí o para alguien más. Continuar Leyendo »

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Cuando toca recoger los pedazos de algo que tú no rompiste

En mi casa había una planta que mi mamá amaba.

Era de cerámica. Una de esas piezas que no se compran en cualquier lugar, que alguien eligió con cuidado y que con el tiempo se vuelve parte del hogar. Todos sabíamos que esa planta era de mamá y que había que tenerle respeto. Y claro, siendo niños, el respeto duraba exactamente hasta que empezábamos a jugar.

Un día la planta cayó.

No voy a decir quién fue. Continuar Leyendo »

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El día que alguien me llamó por mi nombre y no por mi historia

Yo era el rumor del barrio.

No necesitaban decir mi nombre para saber de quién hablaban. Bastaba una mirada, un gesto, una pausa en la conversación cuando yo entraba a un lugar. Me conocían por lo que había hecho, por lo que me habían hecho, por las decisiones que tomé cuando no sabía tomar mejores. Me habían reducido a una historia y esa historia se contaba sin mi permiso en cada esquina.

Aprendí a caminar pegada a las paredes. Continuar Leyendo »

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Una oración por la mujer empresaria y emprendedora

Cuando leemos y pensamos en el ministerio de Jesús, casi siempre imaginamos a los doce discípulos caminando a su lado. Pero la Biblia nos revela un detalle extraordinario que a veces pasamos por alto.

Lucas 8 cuenta que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas predicando, y los doce lo acompañaban, pero también iban con Él algunas mujeres: María Magdalena, Juana (esposa del administrador de Herodes), Susana, «y muchas otras, las cuales le servían de sus bienes«. Continuar Leyendo »

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