Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca. —Crucemos al otro lado del lago —dijo. Así que partieron, y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro. Los discípulos fueron a despertarlo. —¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. Continuar Leyendo »
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Echa tus redes otra vez
Sé que no soy la única que, a inicio de mes —o cada lunes—,
se propone cambiar algo: comer mejor, hacer más ejercicio,
ser más paciente, orar con más constancia,
pasar menos tiempo en el teléfono, y más con la familia.
Y sí, empezamos con emoción.
Pero después de unos días, la vida se complica.
Los niños se enferman, el trabajo absorbe, los pendientes se multiplican.
Y lo único que cambia es la fecha en la que decimos que volveremos a empezar. Continuar Leyendo »
Los vientos de cambio están aumentando
El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Juan 3:8
Recientemente escuché al Señor decir: “Los vientos de cambio están aumentando. ¡Acércate a Mí!”. Mientras me rendía ante Él y escuchaba Su corazón, oí: “Los vientos de cambio están aumentando. La velocidad de los vientos se está intensificando. Es tiempo de levantarse y volar. Te digo: acércate, acércate y escucha. Continuar Leyendo »
Tiempo de celebrar la fidelidad de Dios
Con todo, jamás le negaré mi gran amor ni mi fidelidad le faltará. Salmos 89:33
Este es un tiempo de celebrar, dice el Señor. Celebra mi fidelidad, porque yo he sido fiel contigo desde el principio. Celebra que te he sostenido, que te he cuidado, que te he provisto en medio de los días difíciles. Celebra que, aun cuando no entendías mis caminos, yo seguía obrando a tu favor. Mi fidelidad no depende de tus fuerzas, de tu conducta ni de tus emociones, sino de mi naturaleza eterna. Continuar Leyendo »
Dios no te llama por tus etiquetas, te llama por tu nombre
A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos llaman de distintas maneras.
Al principio suele ser algo inocente, incluso tierno:
un diminutivo, un apodo familiar, una forma de cariño.
Pero con el tiempo, los nombres cambian.
Algunos llegan cargados de amor,
otros con juicio,
y otros simplemente con expectativa.
“Eres la responsable”, “la fuerte”, “la que siempre puede”.
“Eres la mamá de todos”, “la que nunca se queja”, “la que ayuda a todos”.
O, del otro lado, “la difícil”, “la emocional”, “la que no encaja”. Continuar Leyendo »
