Estamos empezando el año y la presión social es enorme. Nos dicen que debemos ser «nuevas», perfectas, brillantes, sin manchas y sin errores. Queremos presentarle al mundo una versión de nosotras mismas intacta, como una taza de porcelana recién salida de la tienda.
Pero la realidad es que muchas llegamos a este enero sintiéndonos quebradas. Quizás el año pasado te dejó grietas en tu matrimonio, fracturas en tu autoestima o pedazos rotos en tus sueños.
Y nuestro instinto humano es esconder lo roto. Continuar Leyendo »
