Imagina por un momento que Dios te susurra al oído:
“Mañana, a esta hora, llega la respuesta que tanto has orado.”
¿Cómo pasarías el día de hoy?
Probablemente harías tu primera cita en el salón de belleza.
Ordenarías tu casa.
Doblarías esa ropa que ha estado semanas sobre la silla.
Regarías las plantas que dejaste secar.
Limpiarías cada rincón como si estuvieras a punto de recibir la visita más importante de tu vida.
Seguramente comprarías un vestido nuevo,
y no te alcanzarían las horas del día para todos los preparativos que tendrías en mente. Continuar Leyendo »
