¿De Qué Sirve un Nido si Tienes Alas?

Hay una historia antigua sobre un padre que le construyó alas de cera y plumas a su hijo para escapar de una prisión. La advertencia fue clara: «No vueles demasiado alto, porque el sol derretirá la cera y caerás».

¿Cuántas veces has escuchado esa misma advertencia en tu vida espiritual y emocional?

Desde pequeñas, muchas hemos sido condicionadas con frases que parecen prudencia, pero que en realidad son jaulas disfrazadas: «No sueñes tan alto, que la caída duele más». Continuar Leyendo »

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¿Tu Cartera Está Esperando a que tu Alma Prospere?

Sé que hay momentos en los que es difícil hablar de «renovación espiritual» o de «sanidad del corazón» cuando hay facturas sobre la mesa que no sabes cómo pagar.

La angustia financiera es real. Nos roba el sueño, nos llena de ansiedad y, a veces, nos hace sentir que Dios se ha olvidado de nuestra dirección.

Vivimos pensando: «Si tan solo tuviera más dinero, tendría paz».

Pero quiero compartirte una verdad espiritual que cambió mi vida y que es un pilar en mi caminar: El dinero no cura la pobreza; la identidad sí. Continuar Leyendo »

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El Año se Acaba, pero Dios Apenas Empieza

Se acerca el final del año y, si somos honestas, para muchas de nosotras este no es solo un tiempo de luces y celebración, sino de un balance silencioso y doloroso.

Miras el calendario y el pensamiento te golpea: «Otro año más… y sigo en las mismas».

Quizás comenzaste enero con una promesa en el corazón —un milagro en tu matrimonio, la sanidad de tu cuerpo, un hijo que anhelas, o un sueño ministerial— y ahora, al ver los días agotarse, la voz del desánimo te susurra: «Dios no hizo nada. Continuar Leyendo »

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Mujer, levántate y anda

En el Evangelio de Juan, hay una historia que sacude mi corazón. Es la historia de un hombre que llevaba 38 años paralítico, acostado junto al estanque de Betesda.

Había allí una multitud de enfermos, ciegos y paralíticos, todos esperando lo mismo: que un ángel agitara el agua. Creían que el primero en entrar después de ese movimiento sería sanado.

Cuando Jesús pasa y ve a este hombre, sabiendo el tiempo que llevaba allí, le hace una pregunta directa y profunda: «¿Quieres ser sano?» Continuar Leyendo »

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Haz espacio para lo nuevo

A veces no es que Dios no esté haciendo algo nuevo,
es que no hay espacio para lo que Él quiere poner.

Vivimos llenas.
No de lo bueno —sino de lo que nos pesa.
Culpa.
Preocupación.
Dudas.
Heridas que nunca terminamos de soltar.

Y poco a poco, sin darnos cuenta, el alma se vuelve un cuarto sin lugar para nada más.
Queremos paz, pero hay ansiedad ocupando su espacio.
Queremos alegría, pero la culpa aún está sentada en esa silla. Continuar Leyendo »

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