Declara Victoria Sobre las Semillas de tu Pasado

Recuerdo que, en la casa donde crecí, el vecino tenía un árbol de mangos tan frondoso y generoso que varias de sus ramas se extendían sobre nuestro patio.

Para nosotros, era una bendición ideal. Disfrutábamos de sus frutos dulces sin haber sembrado la semilla, sin haber regado el tronco ni cuidado de él. Simplemente recibíamos una cosecha que no habíamos cultivado.

En la vida, a menudo disfrutamos de las buenas semillas que otros sembraron.

Pero, ¿qué sucede cuando el árbol del vecino no es de mangos? Continuar Leyendo »

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Para este tiempo, el próximo año

Hay promesas que se sienten viejas.
Sueños que en algún momento nos ilusionaron,
pero que el paso del tiempo fue desgastando.
Oraciones que antes hacíamos con fe y ahora repetimos por costumbre.

Y a veces el silencio de Dios no duele por lo que dice,
sino por lo que no dice.

Sara entendía eso mejor que nadie.
Había esperado por años, por décadas, sin ver nada.
Su vientre seguía estéril, su esperanza también.
Hasta que un día, cuando ya no esperaba nada, Dios habló otra vez:

“Para este tiempo, el próximo año, tendrás un hijo.” Continuar Leyendo »

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Cuando el tiempo parece correr o detenerse

Ya estamos en noviembre.
Y me sigue sorprendiendo la rapidez con la que el año se fue.
A veces siento que apenas parpadeé y los meses desaparecieron entre pendientes, rutinas y promesas que no alcancé a cumplir.

El tiempo es curioso.
Cuando estamos felices, parece volar.
Pero cuando atravesamos una pérdida, una espera o una decepción,
las horas se vuelven lentas, pesadas, casi inmóviles.
Y no es que el reloj cambie; cambia nuestro corazón dentro de él. Continuar Leyendo »

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Echa tus redes otra vez

Sé que no soy la única que, a inicio de mes —o cada lunes—,
se propone cambiar algo: comer mejor, hacer más ejercicio,
ser más paciente, orar con más constancia,
pasar menos tiempo en el teléfono, y más con la familia.

Y sí, empezamos con emoción.
Pero después de unos días, la vida se complica.
Los niños se enferman, el trabajo absorbe, los pendientes se multiplican.
Y lo único que cambia es la fecha en la que decimos que volveremos a empezar. Continuar Leyendo »

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Dios no te llama por tus etiquetas, te llama por tu nombre

A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos llaman de distintas maneras.
Al principio suele ser algo inocente, incluso tierno:
un diminutivo, un apodo familiar, una forma de cariño.
Pero con el tiempo, los nombres cambian.

Algunos llegan cargados de amor,
otros con juicio,
y otros simplemente con expectativa.
“Eres la responsable”, “la fuerte”, “la que siempre puede”.
“Eres la mamá de todos”, “la que nunca se queja”, “la que ayuda a todos”.
O, del otro lado, “la difícil”, “la emocional”, “la que no encaja”. Continuar Leyendo »

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