Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros. Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos conduce a través de la cortina al santuario interior de Dios. Hebreos 6:18-19 NTV
Esta semana el Señor nos ha estado mostrando la necesidad que tenemos de permanecer ANCLADOS POR LA FE a cada una de las promesas que El nos ha dado. Continuar Leyendo »
